Cinco maneras para mejorar las habilidades lingüísticas de los niños en casa todos los días


Por Diane Paul, PhD, CCC-SLP

Los niños pequeños desarrollan rápidamente las habilidades del habla y del lenguaje. Estas habilidades son la base de las futuras capacidades de lectura y escritura, así como del éxito académico y social en general. Pero no se necesitan juguetes caros, ni aplicaciones o programas electrónicos de aprendizaje, ni tarjetas o cuadernos de trabajo para desarrollar estas habilidades. Puedes aumentar las habilidades del habla y del lenguaje haciendo lo que haces todo el día, de forma gratuita.

1. Habla, siempre que puedas. Habla de lo que estás haciendo mientras lo haces. Por ejemplo, cuando cambies los pañales ("Vamos a limpiarte primero. Voy a coger un pañal nuevo y limpio..."); cuando prepares la cena ("Voy a coger unos tomates rojos grandes. Podemos ponerlos en una ensalada"); cuando clasifiques la ropa ("Pondremos la ropa de color claro en este montón y la de color oscuro aquí"); o cuando le des un baño ("Salpica, salpica, salpica. Esto es muy divertido"). También son importantes otras formas de comunicación, como los gestos, las expresiones faciales y el tono de voz.

  • Consejo: Haz una pausa y toma turnos. Estás enseñando a conversar. Por ejemplo, "¿Quieres ir fuera?". Haz una pausa y espera una respuesta aunque tu hijo no hable. Luego dile: "Quieres ir a jugar". 

  • Técnica: Amplía las palabras sueltas de tu hijo con una frase más larga. (Si el niño dice "pelota", dile: "Vamos por la pelota grande, azul y saltarina"). Esto se llama andamiaje, una técnica muy conocida que utilizan los especialistas en lenguaje y otros expertos de la primera infancia. 

  • Consejo: Utiliza muchas palabras diferentes, grandes y pequeñas, cuando hables con tu hijo. De este modo, aumentará su vocabulario.

  • Técnica: Escriba y amplíe- escriba los nombres de los objetos más comunes de su casa y del exterior en notas adhesivas, y luego péguelas a esos objetos. Utiliza cada palabra en una frase completa. ("Eso es un árbol. Mira las hojas del árbol").

2. Lee. Selecciona los libros en función de la edad de tu hijo. A los niños más pequeños les gustarán los libros de cartón y los libros impermeables para el baño. A los niños mayores les gustarán los libros que riman y los que tienen dibujos y una historia que se repite. Lee diferentes tipos de libros, pero también lee los mismos una y otra vez. Tu hijo tendrá sus favoritos, aunque tú te hayas cansado de ellos. 

  • Consejo: Establece una rutina que incluya la lectura diaria. Los libros no son sólo para la hora de dormir. Léele a tu hijo durante el baño, en un restaurante y después de la siesta. Hazle preguntas a tu hijo sobre la historia.

  • Técnica: Enseñe a predecir mientras lee una nueva historia. Haz que tu hijo adivine qué vendrá después y cómo terminará el libro. 

  • Consejo: Señala detalles mientras lees: sobre el lugar donde se desarrolla la historia, la ropa o el pelo de los personajes o cualquier otra cosa que tu hijo pueda encontrar interesante. 

  • Técnica: Utilice la lectura dialogada, que es cuando el lector de un cuento ayuda al oyente a contar la historia. Los niños aprenden a escuchar y a ser narradores. Pídale a tu hijo que le cuente algo sobre el libro. Comenta y desarrolla las ideas a partir de lo que dice el niño. Sigue preguntando más mientras van leyendo el libro.

3. Jueguen. Los juegos prácticos en los que los niños pueden usar su imaginación les ayudan a ampliar su vocabulario y a potenciar su desarrollo cerebral. 

  • Consejo: Proporciona artículos de uso diario para jugar, como cepillos, cajas y sartenes. Utiliza los juguetes antiguos en lugar de los electrónicos. Los bloques, los Lincoln Logs, las muñecas, los rompecabezas, los carritos y camiones, las pelotas y otros juguetes y objetos sencillos dan a tu hijo la oportunidad de utilizar su creatividad sin límites. No necesitan juguetes o libros que hablen o sean "interactivos". Los estudios muestran que los niños y los padres hablan menos cuando los juguetes hablan.  

  • Técnica: Fomenta el juego imaginativo. Utiliza objetos comunes de forma novedosa. Imagina que un pincel es un micrófono, una caja es un tambor y las tapas de las cacerolas son platillos. Así ayudarás a que tu hijo cree su propia banda de música utilizando su imaginación. 

  • Consejo: Utiliza objetos o juguetes de la casa para representar diferentes momentos que pasan a diario, como la hora del baño o el ir al supermercado o un restaurante. 

  • Técnica: Interpreten diferentes personajes. Utiliza marionetas o muñecos para hacer de papá y bebé, de profesor y alumno, o de cajero y cliente. 

4. Salgan al aire libre. La naturaleza está llena de infinitas oportunidades de aprendizaje. Es una forma estupenda para que los niños utilicen sus sentidos para comprender el mundo que les rodea. 

  • Consejo: Sigue el ejemplo de tu hijo. Responda a lo que le interesa: los pájaros, las lombrices, las flores o una merienda en el parque. Hable de lo que ve, huele, oye, saborea y toca. 

  • Técnica: Desarrolla la atención conjunta. Cuando te fijas en lo que le interesa a tu hijo y le prestas atención también, ese enfoque compartido proporciona el momento ideal para hablar de su experiencia compartida. 

  • Consejo: Habla de las diferencias que ves entre los objetos. Utiliza todo tipo de palabras descriptivas.

  • Técnica: Enseña los antónimos, o los opuestos. Enseñar palabras opuestas refuerza el vocabulario y ayuda a tu hijo a entender las diferencias de su entorno. ("Mira el árbol grande. Vamos a buscar un árbol pequeño. Aquí hay un escalón. Bajemos. Ahora subamos los escalones y vayamos hacia arriba").

5. Utiliza las pantallas con moderación. Los niños pequeños adoran las tabletas y a los padres les resultan útiles cuando intentan hacer las tareas o el trabajo. Cuando se usan con moderación, están bien, pero hay que prestar atención a la cantidad de tiempo que los niños pequeños pasan con estos aparatos, y lo fácil que es que 10 minutos usándolos se conviertan en una hora. La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños de 18 meses o menos no pasen nada de tiempo con pantallas, excepto para hablar por vídeo con sus seres queridos, y que los niños de 18 a 24 meses y de 2 a 5 años no pasen más de una hora al día usando aparatos con pantallas. Lo más importante es asegurarse de que las pantallas no resten tiempo al juego imaginativo, al aire libre, a la lectura y a la conversación e interacción. 

  • Consejo: Selecciona bien los contenidos online. No todas las aplicaciones, programas y sitios web son iguales. Busca material de alta calidad de fuentes de confianza como PBS Kids. Common Sense Media ofrece reseñas de programas y aplicaciones para padres. 

  • Técnica: Vean juntos cuando sea posible. Vea lo que su hijo está viendo o juegue con él al juego en línea. Hazle preguntas sobre los personajes o la historia, o sobre el objetivo del juego. 

  • Consejo: Presta atención a la cantidad de tiempo que te concentras en tu propia pantalla.

  • Técnica: Modele los buenos hábitos frente a la pantalla. Tu hijo notará cuando dejes el teléfono y le prestes toda tu atención.

Diane Paul, PhD, CCC-SLP, es Directora de Problemas Clínicos en Patología del Habla-Lenguaje en la Asociación Americana del Habla-Lenguaje-Audición (American Speech-Language-Hearing Association). 

Traducido por Jennifer Cajina Grigsby.

 

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